Suplicando por una botella de agua, absolutamente derrotado, exhausto y varios días después de que Chris Froome se proclamara campeón del Tour de Francia por cuarta vez, Antonio Quesadillas, el único ciclista de la competición que no se dopaba, acaba de llegar a la meta.

El ciclista ha aparecido hace escasos minutos por los Campos Elíseos visiblemente molesto y negando con la cabeza, sin nadie para recibirlo. “¡Están locos!”, ha lamentado entre jadeos, según algunos transeúntes que pasaban por allí casualmente. “¿A quién se le ocurre hacer un recorrido como este?”, ha insistido ante la indiferencia de los peatones. “¿Es que no saben que vamos en bicicleta o qué?”, ha seguido protestando entre calambres.

Nada más llegar a la meta, este deportista español ha exigido hablar con la organización, pero ésta lleva días de vacaciones. “Esto no es normal, los puertos de montaña que nos han hecho subir no son normales”, ha añadido tratando de recuperar la respiración. Ahora Antonio tendrá que volver a su casa en bicicleta porque los coches de su equipo ya se han ido hace días.

Antonio ya ha anunciado que el año que viene volverá a participar pero saldrá unos días antes para llegar al mismo tiempo que el resto. “No sé qué desayunan los demás, de verdad que me paso la vida entrenando y no llego, es que no llego”, reconoce.