Fuentes del Ayuntamiento de Madrid informan de la existencia de grandes colas este lunes en los confesionarios de las principales iglesias de la capital, con esperas de entre 30 y 45 minutos, por la gran afluencia de participantes en la celebración del World Pride 2017 que ahora desean confesar sus pecados. Las congregaciones reconocen que no estaban preparadas para recibir tantas peticiones de golpe y han tenido que improvisar confesionarios adicionales con cartones en el exterior de los templos.

“Me he tenido que confesar en uno de los baños portátiles que instaló el ayuntamiento durante las fiestas y en el que hice cosas que ahora estoy recordando”, explica uno de los arrepentidos. “Nos dan diez minutos para confesarlo todo y muchos no tenemos ni para empezar”, se queja.

Se han vivido momentos de tensión debido a los nervios y varias personas se han desmayado por culpa de la deshidratación provocada por el calor y agravada por la resaca. “Algunos meten la cabeza en el agua bendita, es un descontrol”, denuncia uno de los capellanes.

Para agilizar al máximo el proceso, la Conferencia Episcopal ha editado unos formularios para que los pecadores del Orgullo Gay marquen las casillas con las faltas más habituales cometidas estos días. “Los formularios se rellenan rápidamente y la penitencia se establece de forma instantánea”, explica un portavoz de la entidad.

Muchos de los enclaves que este fin de semana han albergado las celebraciones del World Pride se han llenado hoy de arrepentidos rezando el Ave María.