Ir a ver un piso para alquilar es una experiencia estimulante y necesaria por la que todos hemos tenido que pasar alguna vez. Pero el tiempo de visita es escaso y a menudo hay muchos detalles que se nos pueden escapar a simple vista. A continuación detallamos diez cosas en las que te debes fijar sí o sí cuando vayas a ver tu próximo piso.

Que el comercial no lleve pasamontañas
. Si la persona que te está enseñando el piso ha tenido que forzar la puerta para entrar, ten cuidado, es posible que no todos los papeles del inmueble estén en regla. Si además el comercial lleva un pasamontañas y aparta cintas policiales cada vez que accede a una nueva habitación, lo mejor es que no toques nada y te vayas de ahí cuanto antes.

Que no sea la casa de tus padres. Si la vivienda está llena de fotos tuyas y tu madre está echándose la siesta en el sofá, sospecha, es posible que el comercial que te está enseñando el piso esté intentando hacerte pagar por seguir viviendo con tus padres. Desconfía también de tus padres, es muy posible que estén compinchados con las fincas y trabajen a cambio de comisión.

Que no estés en Ikea. Muchos comerciales se aprovechan de la poca experiencia de los inquilinos más jóvenes y de los confusos pasillos de esta tienda sueca para acabar enseñándoles los pisos de la zona de exposición. Si no lo detectas a tiempo, puedes acabar pagando un alquiler por un piso sin agua corriente, con muebles usados y lleno de parejas discutiendo.

Que tenga paredes. Asegúrate de que la vivienda está rodeada por paredes o ésta podría ser una plaza. Es muy común que los inquilinos más inexpertos acaben alquilando un trozo de suelo en una plaza pública por no fijarse bien en detalles como este, sufriendo el ruido y las inclemencias del tiempo.

Que no haya gente entrando a meter y sacar dinero constantemente. A veces un piso puede parecer perfecto, moderno, espacioso, con un circuito cerrado de cámaras de seguridad y con un buen servicio de calefacción, pero después empiezas a vivir en él y te das cuenta de que es un cajero.

Que no tenga ruedas y el logo de Renault. Los más jóvenes son especialmente propensos a quedarse con el piso antes de pararse a mirar si éste tiene ruedas, el logo de Renault, cinco puertas y es un coche. Después, cuando te entregan las llaves y tienes que empezar a echarle gasolina, llegan los lloros y las lamentaciones.

Que no esté en una zona de contaminación radiactiva. Si el piso es muy barato y está a solo 3600 kilómetros del centro de Madrid, hay que andar con pies de plomo pues podría estar en Chernóbil. Y aunque tal y como están los precios es difícil rechazar una oferta como esta, piensa que, si vives el tiempo suficiente ahí, acabarás teniendo dos bocas para alimentar.

Que esté en tierra firme. Si has tenido que utilizar un catamarán para ir a verlo y percibes un fuerte oleaje en el vecindario, primero: ten cuidado con las humedades. Segundo: ponte siempre un chaleco salvavidas. Si el piso es de madera, se mueve de un lado al otro y está flotando en mar abierto, probablemente sea un barco.

Que el piso tenga gravedad. Si la gravedad de la Tierra no ejerce ninguna fuerza sobre el piso, puede que no sea tan céntrico como te dicen. Comprueba que tus pies se mantienen firmes en el suelo y que no vas flotando por el piso como un astronauta. Si no te importa vivir a las afueras quédate con el piso, seguro que tiene unas vistas impresionantes.

Que te enseñen qué hay detrás de la puerta en la que se escuchan golpes y que el comercial se niega a abrir. Probablemente no sea nada, pero si en esa puerta cerrada que el comercial se niega a abrir continúan escuchándose gritos de auxilio y golpes desesperados, es posible que haya una persona secuestrada, lo cual dificultaría seriamente tu bienestar en el piso una vez que vivas en él. Además de suponer un gasto extra en alimentación.