Desde que John Darringer falleció, sus hijos Timmy y Richard no tienen una figura autoritaria que guíe sus acciones. Es por esto que en los últimos meses estos hermanos andan aterrorizando a todo el condado. Sabes que es cuestión de tiempo que lleguen a tu rancho e intenten apropiarse de algún caballo. Defiende tu propiedad y evítalo siguiendo estos sencillos pasos.

1. Levanta una alambrada alrededor de tu rancho. Aunque, si posees terrenos de más de 1.000 acres, el precio de la verja puede superar el de tu propiedad, es un método disuasorio muy eficaz. No olvides colocar puntas de flecha o cristales rotos en la parte superior. Los Darringer, pese a su fiereza, tocan el piano como los ángeles cada lunes y jueves en el Saloon. No querrán arriesgarse a lastimar sus preciosas y delicadas manos escalando la valla.

2. Contrata vigilancia privada. Desde que los gitanos se instalaron en el valle, muchos propietarios de ranchos han optado por contratar sus servicios para defender sus fincas. Los más populares, los Carmone Brothers, avisan a los intrusos con un cartel con una rueda de carromato dibujada, o bien entonando cánticos de Camarone of the Island. Incluso los Darringer son lo suficientemente cuerdos para saber que no es bueno para nadie iniciar una guerra contra los Carmone.

3. Adquiere un coyote salvaje. Se trata de la opción más económica para evitar saqueos. La ley obliga a poner un cartel visible con el lema “Cuidado con el coyote”, pero muchas veces esto es lo suficientemente disuasorio para los cacos. Sin embargo, no hay que olvidar que los Darringer son muy hábiles con el revólver. Son capaces de desenfundar muy rápido, aprovechando el momento en que el coyote se relaja lamiéndose los genitales.

4. Afila tu lengua. Muchas veces, la lengua es el arma más poderosa del ser humano. Los hermanos Darringer son muy bravucones, pero puedes derrotarlos si tienes agilidad mental. Si uno de ellos se te acerca y te dice “Este pueblo es muy pequeño para los dos”, le podrás desmontar con un simple: “Sí, la verdad es que estás echando culazo”.

5. Recurre al duelo. Es la última opción. A priori parece la más peligrosa, pero te ofrecemos un truco infalible. Reúnete con los Darringer junto al abrevadero de los McFucker, al amanecer. Dales a elegir arma. Es indiferente, mientras la tuya sea de fuego. Situaros espalda con espalda. Es el momento de dar los diez pasos de rigor, gírate cuando lleves dos pasos y dispárales por la espalda. Es un método cobarde, pero efectivo.