La cadena de cafeterías Starbucks ha inaugurado esta semana un nuevo local donde ya había otro que se había inaugurado hace sólo tres años, según ha informado la propia compañía tras detectar el error. “Generalmente, cuando abrimos uno de nuestros locales, anteriormente hay una zapatería o un restaurante, es la primera vez que abrimos un Starbucks sobre otro”, ha explicado un portavoz de Starbucks. La compañía no descarta que este fallo se repita próximamente porque disponen de casi 25.000 cafeterías por todo el mundo y se están quedando sin locales aptos para ocupar, por lo que empezar a superponerlos puede ser una buena manera de mantener su ritmo de apertura de establecimientos.

Starbucks admite que el error ha provocado algunos problemas organizativos porque hay clientes que han entrado por uno de los locales y han salido por el otro sin darse cuenta. “Los trabajadores del primer Starbucks no dejan usar el baño a los del segundo Starbucks y, en general, cuesta distinguir los dos locales”, explican desde la compañía, confiando en que los problemas se resuelvan en breve.

Los clientes que han ido al doble Starbucks han descrito la experiencia como ver a Starbucks replegándose sobre sí mismo o visitar dos realidades temporales en un mismo plano físico. “Pides un café y oyes a los camareros contestarte como un eco superpuesto infinito”, explica un cliente, que ha definido la experiencia de visitar el doble Starbucks como “adentrarse en un fractal corporativo”.

Otros clientes se han quejado de que su café parecía tener el doble de cafeína de lo normal.

En las cafeterías superpuestas, al superponer una pizarra con el menú sobre la anterior, los productos tradicionales han sido sustituidos por el nuevo Frafrapuccinno, el Mmuffifin de Chochatechoco o el Caramcfféelel Macc’!πhiachhia½ ¼ttomachiattottotot.

Algunos vecinos del establecimiento también han lamentado que los Starbucks de segunda generación estén gentrificando los Starbucks originales abiertos hace cinco años. “Yo crecí con ese Starbucks de toda la vida y ahora han abierto otro cargándose la tradición y el aspecto que tenía la anterior franquicia, la que identificaba este barrio”, lamenta uno de ellos.