Paquita García, de 57 años, descuelga cada día su teléfono a la hora de la siesta, oculta su número y llama a su hijo haciéndose pasar por comercial de Movistar para poder hablar más tiempo con él. Después de informarle de todas las promociones de la marca, la señora le pregunta por sus hábitos alimenticios y se esfuerza en conseguir que utilice ropa de abrigo.

Su compromiso y su gran habilidad para retener al cliente al otro lado de la línea ya ha despertado el interés de compañías de la competencia como Orange, Yoigo o Vodafone. “Para poder hablar con su hijo, Paquita se ha inventado promociones mucho más elaboradas que las que se le ocurren a nuestro departamento comercial”, confiesan desde Movistar.

El hijo empezó a sospechar que algo raro pasaba cuando, a pesar de inscribirse en numerosas ofertas, ninguno de los descuentos o de los regalos se hacía efectivo. “Me prometieron un iPhone 7 pero me mandaron un táper con croquetas con el logo de Movistar”, asegura. “Me sorprendía que desde Movistar considerasen que la chica esa con la que salgo es una lagarta y que podía aspirar a otra mejor con los puntos que había acumulado, pero lo achaqué a que, con las nuevas tecnologías, estamos más controlados que nunca”, se sincera.

Se calcula que el 60% de las llamadas que realizan los agentes comerciales de las compañías telefónicas son en realidad de madres intentando comunicarse con sus hijos, por eso las operadoras móviles tienen tantos problemas a la hora de materializar sus ofertas.