Sanidad ha retirado del mercado esta semana una dentadura postiza que mordía a los ancianos cuando éstos intentaban sacarla del agua. Esta defectuosa partida de protésicos dentales ya ha dejado de comercializarse y, en cuanto las autoridades se atrevan a meter sus manos en el agua para cogerlas, las dentaduras serán completamente destruidas.

Numerosos ancianos afectados se recuperan en estos momentos de diferentes mordiscos. El paciente más grave es Jimeno Roquetas, de 75 años, que confundió el vaso con su orinal. La mayoría de ellos no se ha mordido la lengua y ha cargado duramente contra el laboratorio responsable de la fabricación de las prótesis. “No es sólo el bocado que me ha metido en toda la mano, también son las noches sin dormir por culpa del castañeo de los dientes en la mesilla”, protesta Enrique Aguado, otra de las víctimas.

“Los ancianos pedían socorro a gritos pero nadie les entendía”, explican desde Viejasa, la residencia de ancianos en la que se han notificado más casos de ataques de estas dentaduras postizas a sus dueños. “Se despertaban muy mojados porque las dentaduras salpican desde los vasos”, relatan. Aunque algunos las seguirán utilizando para cortarse las uñas, Sanidad recomienda mantenerse lo más alejado posible de las prótesis y no darles nada de comer para que no se hagan más grandes y fuertes.

Algunos adhesivos fabricados en el mismo laboratorio también han sido descatalogados porque hacían que a los ancianos se les pegaran las sábanas.