Tras preguntar a sus compañeros de trabajo cómo les ha ido el fin de semana con la esperanza de que le pregunten cómo le ha ido a él, el tenista Rafa Nadal ha iniciado su jornada laboral esta mañana en la oficina de Bankia en la que trabaja tras obtener ayer su 10º Roland Garros y su 15º Grand Slam, según han informado fuentes cercanas al tenista.

Nadal, que ayer se impuso ante el suizo Stanislas Wawrinka (2-6, 3-6, 1-6) tras dos horas y cinco minutos de partido, suele aprovechar los fines de semana para disputar partidos de tenis y en ocasiones hace uso de días de asuntos propios si el torneo cae entre semana. “Quizá con los años pueda dejar mi trabajo y vivir del tenis, que es lo que me gusta, pero prefiero ser prudente porque vivir del deporte es muy complicado”, explica Nadal, lamentando que sus compañeros de trabajo nunca se hayan animado a ir a verle jugar pese a que los invita siempre que tiene ocasión.

“He dicho a mis compañeros que he traído cruasanes de París y nadie me ha preguntado por qué he ido a París este fin de semana, pero es normal porque todo el mundo va a lo suyo y hay mucho trabajo”, explica Nadal, a quien ya se considera el segundo mejor tenista de la historia.

“Los lunes son muy duros, especialmente después de una victoria como la de ayer, porque el contraste es mayor”, admite el deportista y oficinista, que con su decimoquinto Grand Slam supera al estadounidense Pete Sampras y se queda a tres del suizo Roger Federer. El año que viene ya ha descartado presentarse a Wimbledon porque le coincide con la boda de Rosa, de administración, que es la única de la oficina que fue a verle a un entreno.

A última hora de la mañana, el director de la sucursal le ha dicho a Nadal “¡Vamos, Rafa!” señalándole la cola que se ha formado en su ventanilla y le ha recordado que no debe contestar entrevistas telefónicas durante el horario comercial.