¿Qué es?

El “manspreading” (término inglés que significa “miembro cantarín”) es una práctica masculina habitual en el transporte público que consiste en abrirse de piernas y silbar a través de la uretra para atraer la atención de una fémina. Si ésta mira directamente la entrepierna del hombre, es fecundada.

¿Para qué sirve?

El “manspreading” es el método favorito de los españoles para encontrar pareja, seguido de Tinder. En la época franquista, era una práctica obligatoria. Desde que dejó de serlo, la natalidad en España bajó un 64%.

¿Dónde y cómo se aprende?

Aprender a extender las piernas, levantar el pene y cantar a través de él es fácil cuando se es niño. Si no se aprende pronto, luego ofrece mayor dificultad, como ocurre con el aprendizaje de idiomas. Tradicionalmente, los curas enseñaban a los niños a cantar y silbar por la uretra, y en ocasiones también asumían ese rol los profesores de gimnasia. Hoy en día, los niños suelen aprenderlo por imitación viajando en transporte público. Una vez se aprende, es difícil olvidarlo.

¿Cómo sé que la hembra ha sido fecundada?

Cuando la hembra ha sido seducida por un pene cantarín y es fecundada, suele levantarse de su asiento para sentarse en otro reservado para mujeres embarazadas.

¿Qué canta exactamente el pene durante el “manspreading”?

Normalmente se limita a silbar de forma seductora pero otras veces recita algunos versos como los siguientes: “Me has capturado con tu encanto, mi señora. / Me has esclavizado brutalmente en tu prisión. / Desde el mismo día en que debimos separarnos. / No he encontrado nada parecido a tu belleza. / Me consuelo a mí mismo con una manzana rosada / cuyo aroma es como la mirra de tu nariz y labios, / su forma como tu pecho y su color / como el tinte que se deja ver en tus mejillas”.

¿Por qué tiene tan mala fama esta práctica ancestral?

El “manspreading” obliga a las mujeres a quitarse los cascos si están escuchando música para prestar atención al pene, lo cual constituye una molestia. Además, muchos están en contra de la música en el transporte público.

Siendo mujer, ¿cómo evito caer en la trampa del “manspreading”?

El único modo cien por cien efectivo contra los penes cantarines es metérselos en la boca para callarlos. Una solución drástica y aparatosa que no compensa a todo el mundo.