Tras más de cien años de lucha defendiendo la igualdad entre hombres y mujeres, el único logro indiscutible del feminismo hasta la fecha ha sido tener la posibilidad de pagar la cuenta en los restaurantes, según un estudio publicado esta semana en el que se confirma que ninguna de las otras causas ha logrado tanta aceptación como el hecho de que a las mujeres se las considere aptas para pagar los gastos de una cita.

“Es cierto que pagar la cuenta empodera, pero empoderaría más tener a más mujeres en política o en los comités de empresa”, explica Natalia García, profesora de Estudios de Género y directora de la investigación. “Las huelgas, las marchas, los miles de libros de estudios de género y todos los sacrificios que hemos hecho sólo han tenido como consecuencia que, cuando tenemos una cita con un desconocido, tenemos exactamente igualdad de oportunidades para pagar”.

García admite que el proyecto feminista ha fracasado absolutamente en todo excepto en el hecho de que ya no se asume que va a pagar el hombre en un restaurante, un cambio que ha sido “sospechosamente fácil” de alcanzar.

“El patriarcado capitalista ve como una amenaza a las mujeres con ambición y eso hacía que los hombres asumieran que debían mantener su estatus a toda costa pagando la cuenta, con ese orgullo de macho, pero eso es cosa del pasado y ahora ya podemos asumir la mitad del gasto, aunque generalmente comamos un poco menos”, dice la estudiosa, que ve como un avance claro que, a la hora de dar la cuenta el camarero, éste finja dudar a quién debe entregársela.

Si el camarero está especialmente sensibilizado con la lucha feminista puede llegar a darle el ticket directamente a la mujer, acabando con siglos de opresión patriarcal “al menos en ese ámbito concreto”.

“Visto en retrospectiva, hubiera sido bueno esperar a acabar para siempre con la brecha salarial y, mientras tanto, seguir dejando que nos invitaran a cenar”, reconoce la investigadora.

El feminismo también ha admitido esta semana que el sufragio universal sólo ha servido para que miles de mujeres voten a Mariano Rajoy.