Un grupo de seis amigos del barrio de las Delicias de Zaragoza se reunió en la tarde de ayer con la intención de leer las instrucciones del popular juego de mesa alemán Los colonos de Catán, actividad a la que dedicaron siete horas en un ambiente concentrado y festivo, desde las siete de la tarde hasta las dos de la madrugada, según han informado fuentes cercanas. La cuadrilla se dedicó a leer y releer las instrucciones, como hacen cada sábado, con la esperanza de poder jugar una partida en el futuro.

“Leer las instrucciones es un pretexto para pasar un rato entretenido con los colegas, pidiendo unas pizzas, bebiendo cervezas y leyendo normas sobre procesos de compraventa de trigo”, explica Rubén Sanchís, el joven de 23 años propietario del juego.

“Vamos a tirar un dado para ver quién lee las instrucciones en primer lugar, luego iremos rotando turnos en el sentido de las agujas del reloj”, explicó Sanchís al arrancar la sesión de lectura.

“Coges arcilla y haces un poblado, entonces vas al bosque e intercambias una encrucijada”, comentaban de manera errática con las instrucciones sobre la mesa.

“Vamos a ver, tú colocas un poblado en la encrucijada y entonces yo tiro un dado y él otro”, dijo otro de los chavales durante la sesión. “¿Pero el ladrón quién es? Aquí pone que todos somos ladrones”, comentaron ya al umbral de la medianoche, absolutamente enfrascados en las instrucciones del juego.

“El juego parece divertido, pero quizás deberíamos haber estudiado las instrucciones en casa antes de quedar”, reconoce uno de los seis amigos. “¿Y si el juego son en realidad las instrucciones?”, preguntaba otro mientras se dirigía a la salida.

“Me han dicho que las instrucciones del Arkham Horror también están muy bien, pero a nosotros nos gustan estas”, explica Sanchís a los periodistas.

Antes de despedirse, según las fuentes, los adolescentes se emplazaron al sábado que viene para llevar a cabo una nueva sesión de lectura de las instrucciones “pero esta vez con expansiones, para que sea un poco más variado”.