Chispi y Blackie, dos ejemplares de perro lazarillo, se enzarzaron ayer en una tensa disputa sobre cuál de sus dueños era más mono. Los hechos ocurrieron ayer en Zamora, cuando dos labradores pasaron de los gruñidos a los ladridos a altas horas de la noche.

Testigos presenciales relatan que el encuentro entre los dos canes había sido muy normal. Tras olisquearse el ano mutuamente, empezaron a juguetear. Se cree que, en un momento de descanso, Chispi presumió de que su dueño era muy mono, obediente y suave. Blackie replicó que el suyo era muy tranquilo y que casi no era necesario sacarlo a pasear porque era paciente y educado. La tensión creció rápidamente, hasta el punto que los vecinos llamaron a la autoridad competente en estos casos, conocida como la Patrulla Canina, que consiguió que el asunto no llegara a mayores.

El portavoz de la policía explica que los perros estaban muy nerviosos. “Uno de ellos, al que hemos identificado como Chispi, alegaba que el otro can, Blackie, había dicho que su dueño tenía los tobillos gordos”, explica. Según el atestado policial, se refirió a esa parte de su anatomía como “shawarmas con zapatillas”.

Por su parte, los propietarios de los animales también se enzarzaron en una trifulca culpando al perro del otro de haber empezado la pelea. Incluso uno de ellos, desprovisto de su lazarillo, propinó un puñetazo a un Ceda el Paso.