Con la llegada del calor, los insectos proliferan con mucha facilidad. Si el diálogo no funciona, tendrás que aplicar alguna de las siguientes medidas para librarte de ellos.

Disfrázate de cucaracha. Intégrate en el grupo. Localiza a la cucaracha líder y sobórnala con dinero y favores. Opérate el rostro si es necesario, colócate antenas subcutáneas e injértate extremidades. Tu disfraz tiene que ser lo más realista posible. Una vez te hayas ganado su confianza, convéncelas de que se vayan a otro sitio.

Fabrica una trampa. Pero no una trampa cualquiera. Estudia los movimientos de los insectos que hay en tu casa. Cúbrete de barro para que no te detecten. Coloca explosivos en los puntos estratégicos. Ten paciencia, espera varios años si es necesario. Que se confíen. Cuando menos se lo esperen, que vuele todo por los aires.
Denuncia. Si tu casa se ha llenado de insectos, lo primero que hay que hacer es presentar rápidamente una denuncia en comisaría. Esto permitirá a la policía personarse en tu vivienda y, si los insectos no han cambiado la cerradura todavía, echarlos de allí.

Cóbrales el alquiler. Los insectos son sucios y repugnantes, pero también son responsables e íntegros. Preséntales un buen contrato de alquiler y serán incapaces de resistirse. Nada gusta más a un insecto que vivir una vida ordenada, estable, y tener todos los papeles en regla.

Enamórate de ellos. Habla con ellos, cocínales, diles que los quieres. Susúrrales al oído que te gustaría pasar el resto de tu vida a su lado. Llévatelos de fin de semana a una casa rural. Si tu ex se marchó, ¿por qué no se iban a marchar ellos?

Vete a vivir tú a un hormiguero. Las hormigas tienen que entender que lo que están haciendo en tu casa no está bien. Para lograrlo, lo mejor es buscar un hormiguero, introducirse en él y quedarse a vivir allí. Cuando tu enorme cuerpo insertado en la tierra dificulte los trabajos de minería y transporte de comida a las hormigas, ellas entenderán que nunca debieron meterse en tu casa, que eso no está bien.

Ingiere un bote entero de pesticida. Los insectos son muy escurridizos, es casi imposible alcanzarles con un pesticida. Lo mejor que puedes hacer es ingerirlo. Introdúcete el pitorro en la boca y vacía el bote dentro. Enseguida te convertirás en un repelente humano de insectos. Ningún bicho se acercará a ti a menos de cien metros. Ni ninguna persona.

Llena tu casa de agua. Los insectos odian el agua. Sella bien todas tus puertas y ventanas. No dejes ni un sólo agujero. Una vez hayas aislado bien tu vivienda, abre todos los grifos. Haz que tu casa se llene de agua. El proceso puede tardar varios días, pero no te preocupes, tienes que tener paciencia. Cuando lo único que quede en tu casa sea agua, los insectos se arrepentirán para siempre de haberte conocido.

Provoca dos holocaustos nucleares. Dicen que las cucarachas sobrevivirían a un holocausto nuclear, ¿pero sobrevivirían a dos? Preséntate a las elecciones de Estados Unidos y conviértete en presidente. Asegúrate de mantenerte a resguardo en un búnker y provoca una guerra nuclear. Una vez el planeta haya sido arrasado y sólo quedéis las cucarachas y tú, sal de tu refugio y haz detonar todas las bombas nucleares que queden. Veremos si las cucarachas permanecen en tu casa ahora.

Pon música de Melendi. Si lo que buscas es una medida drástica porque ya no aguantas más, adquiere un disco de Melendi (es posible que se venda en el mercado negro). Manipúlalo con mucho cuidado. Utiliza guantes y mascarilla si es necesario. Una vez despejada la zona, introduce el disco en un reproductor. En cuanto empiece a sonar la música los insectos se irán corriendo de tu casa.