Investigadores de la Universidad de Huelva han descubierto la edad de la camiseta de un gordo a partir de los aros que el sudor ha ido formando en la zona de la axila a lo largo de los años. Tras diversos análisis, han determinado que la prenda de vestir con el logotipo de las olimpiadas de Barcelona 92 data del año 1992.

Todo empezó con una discusión conyugal entre María José Parra y Benito Benavides, onubenses de 52 años. María José instaba a su marido a deshacerse de la camiseta, a lo que él contestó que “está nueva, tiene dos años”. La señora insistía en que, cuando se conocieron hace más de 20 años, Benito ya tenía esa camiseta.

Cuando la disputa llegó a un punto muerto, ambos decidieron acudir a la comunidad científica para salir del atolladero. Rosendo Jara, director del área de investigación de la Universidad de Huelva, pensó que se trataba de un caso interesante y decidió invertir dinero público y subvenciones para deshacer el entuerto.

Finalmente, el método escogido fue el mismo mediante el que se conoce la edad de los árboles: contabilizar los anillos concéntricos que el obeso propietario había acumulado a lo largo de los años. “Los anillos de sudor de las camisetas son una huella digital que no miente: gracias a ellos es posible saber el año exacto en el que estrenó la pieza”, explica Jara.

El investigador reconoce que ha sido una suerte que la moda de depilarse las axilas no haya calado todavía en la comunidad de hombres gordos. “Sin vello, el sudor es menos fiable”, afirma.

Una vez conocidos los resultados, Benito Benavides no tuvo más remedio que dar la razón a su mujer y tirar la camiseta a la basura. “¿Ya hace 25 años de las olimpiadas?”, preguntó Benito, con la mirada perdida.

Por su parte, la Universidad de Huelva se halla ahora inmersa en determinar la edad de una camiseta sudada del exseleccionador de fútbol José Antonio Camacho.