Por culpa de la crisis muchas personas han visto frustradas sus expectativas de cambiar de domicilio. Sin embargo, tener que quedarte en tu casa de toda la vida puede convertirse en un estimulante desafío. A continuación te contamos pequeños trucos para convertir tu vieja casa en un hogar de ensueño, moderno y cosmopolita, para gente independiente como tú. ¡Y por muy poco dinero!

Iluminación adecuada. Cambiar los puntos de luz de la casa le dará un aspecto diferente a tu hogar. De hecho, con una bombilla de 60 watios para toda la casa vas que te tiras. Puede que a tus padres les parezca poco, puede que no vean bien y se golpeen con los muebles del pasillo al levantarse a medianoche para ir al baño. Mala suerte. Estamos hablando de reformar el piso, no la próstata.

Las tuberías. Es fundamental conocer cómo están las tuberías de la casa. Para ello, lo mejor es arrancarlas todas. ¿Que no hay agua? Siempre puedes ducharte en casa de un amigo. Y tus padres igual tendrán que pensar en una residencia.

Fuera paredes. Sobre todo las del baño. Puede que el retrete loft no esté aún de moda, pero sin duda tus padres (gente mayor con pudores del siglo pasado) tendrán que acostumbrarse a la incomodidad de hacer sus necesidades delante de tus amigos.

Cambiar puertas y ventanas. Igual el presupuesto no da para cambiarlas todas, pero la cerradura de la puerta de entrada igual sí puedes cambiarla. Una copia de las llaves para ti será suficiente. Tus padres, que se busquen la vida.

El dormitorio principal. Cambia la disposición de los muebles. Sobre todo mete tu cama y saca la de tus padres. De esa forma entenderán que los cambios han llegado para quedarse.

El pasillo. Es el lugar adecuado para reubicar la cama de tus padres (tu antiguo dormitorio no vale porque ahora es tu despacho). Y cuanto más cerca de la puerta de la calle esté la cama, mejor.

La cocina. A veces un pequeño cambio obra milagros. Basta con cambiar los botes de sitio, colocar el arroz donde estaba el azúcar y las galletas donde solían estar los vasos. Cuando lo vea tu madre y empiece a quejarse será el momento de decir “pero mamá, si siempre has puesto ahí la leche ¿es que no te acuerdas?”. Los primeros indicios de la senilidad empiezan por este tipo de cosas. Insiste, la residencia está cada vez más cerca.

Visita almacenes de derribos. Si necesitamos comprar materiales como sanitarios o puertas, disponemos de la opción de visitar almacenes de derribos: lugares donde las constructoras venden los materiales que no han utilizado. Y allí, como quien no quiere la cosa, te dejas olvidados a tus padres. No sufras. Son gente de recursos (te han tenido a ti) y seguramente sabrán volver por sus propios medios. Y si no, un problema menos.

Visita al notario. Ya casi hemos terminado. Ahora sólo falta el toque final para terminar de transformar ese antiguo piso en el hogar de tus sueños. Si has hecho todo lo anterior no te será muy complicado convencer a tus padres que lo mejor es pasar por el notario un momento antes de meterlos para siempre en una residencia. Allí bastará con que firmen lo que se conoce como donación inter vivos. No os llevará más de cinco minutos.