Todas las mujeres sabemos lo que nos gusta en la cama pero muchas veces nos da algo de reparo pedirlo. Por eso son útiles artículos como este que puedes dejar en el navegador del portátil para que tu pareja los vea y sepa exactamente qué quieres que te haga.

Aflojar o reforzar los tornillos de la cama de Ikea para que se cimbree acorde a vuestros movimientos: el balanceo de los muebles baratos mal montados puede ayudar a que vuestros cuerpos estén perfectamente coordinados y ajustar los tornillos de la cama modelo Malm con una llave allen puede resultar absolutamente irresistible.

Añadir a un tercero, especialmente si es un gestor y uno de los dos es autónomo: para muchas personas el sexo debería ser cosa de tres y una de sus mayores fantasías es formar un trío con una persona que pueda contemplar vuestras actividades y decir “eso desgrava”, “ese pene necesita un justificante de pago”, “esa vagina tiene IVA repercutido” o “sale a devolver”.

Manspreading: todos sabemos que esa postura (además de un gesto de mala educación) no es más que una demostración de poder y hombría que conviene erradicar de nuestra vida pública. Sin embargo, en la intimidad del dormitorio puede ser consentido y permite jugar un poco. A muchas mujeres les encanta que el hombre, sin interrumpir el coito en ningún momento, se desplace a un autobús o a un vagón de metro y se siente abriendo mucho las piernas, demostrando poder y añadiendo un punto atrevido y picante a los encuentros sexuales.

Recitar pasajes de libros feministas a gritos: muéstrate como un aliado feminista gritándole al oído citas de Vindicación de los derechos de la mujer (1792) de Mary Wollstonecraft para desencadenar sus instintos matriarcales más bajos.

Darle la razón en sus puntos de vista del conflicto catalán: A todos nos encanta que nos den la razón en este tema. Nos hace sentir confiados y seguros, lo que siempre propicia un sexo más desinhibido y placentero para todos. Apoyar el referéndum catalán añade, además, cierta sensación peligro y desafío institucional que resulta súper excitante.

Apuntarse al conservatorio de música para poder tocar baladas románticas de Kenny G: a todas las mujeres les encanta Kenny G. Así que no hay nada más efectivo en la cama que, en mitad del coito, sorprenderla matriculándote en el conservatorio, cursar solfeo durante ocho años mientras hacéis el amor y luego apuntarte al Taller de Músics de Barcelona para estudiar cuatro años de jazz y, finalmente, traicionar todo lo que has aprendido para tocar baladas facilonas de jazz urbano en una explosión de erotismo y música.

Abrir la puerta al repartidor de JustEat: si hay hambre, ella siempre encontrará muy sexy que seas capaz de abrir al repartidor de JustEat sin interrumpir el acto.

Leer en voz alta las instrucciones de la caja de preservativos: muchas personas no lo saben pero en la caja de preservativos hay un pequeño folleto sobre recomendaciones y riesgos del uso del preservativo que es un auténtico interruptor de la libido que pone a cien a cualquier persona.

Acariciar los dientes que tiene ella en la vagina: si muerde es para avisar, no para hacer daño. Demuestra que confías en sus genitales admirando el poderío de sus colmillos vaginales.

Coordinar su orgasmo con el momento en el que dejas que te devore la cabeza para saciar su apetito infinito: Mppff… guau.