Antonio Máñez ha perdido el contacto con su mujer, sus tres hijos y sus dos nietos de forma definitiva e irrevocable después de haber tomado la drástica decisión de abandonar el grupo de WhatsApp “Familia”, donde sus familiares y allegados, incluidos varios primos, tíos y abuelos, comparten vivencias cotidianas y refuerzan sus lazos afectivos. Máñez ha renunciado de un plumazo al calor de sus seres queridos alegando únicamente que “se me llena el móvil enseguida con tantos vídeos que me mandan”.

A lo largo del día, este usuario de WhatsApp ha ido tomando conciencia poco a poco de lo que conlleva su salida del grupo familiar. “He pasado por casa a la hora de comer y no me entraba la llave en la cerradura. Instintivamente he ido a preguntar al grupo si pasaba algo con la puerta de casa, pero claro, ya no había grupo y, al parecer, tampoco esa era ya mi casa”, confiesa el hombre. “Nadie me coge el teléfono, los he perdido a todos”, lamenta.

“Ellos saben que yo no soy de WhatsApp, casi nunca digo nada, antes de ver los vídeos del nieto ya me los enseñaba Maruja en su móvil, no tenía sentido ver tantas veces el mismo vídeo en su teléfono y luego en el mío, si basta con que uno de los dos esté en el grupo para que el otro se entere”, argumenta Máñez, esforzándose inútilmente por convencer a los demás de que el abandono de su familia obedece exclusivamente a una cuestión logística.

“Es abandono del hogar familiar, perderá la custodia de su hija menor y también parte de su patrimonio”, explica el abogado de la familia, que es también primo de su esposa y, por lo tanto, está en el grupo “Familia”. “Es que hay que ser gilipollas, pudiéndolo silenciar sin que nadie se entere”, agrega el letrado.

Aunque asegura sentirse “devastado y desamparado”, este contable de 53 años confiesa que está un poco aliviado “porque ahora ya no recibiré más mensajes de mi primo Alfonso con enlaces de Ok Diario diciéndome ‘MIRA LO QUE HAN HECHO AHORA TUS AMIGOS DE PODEMOS YO NO KIERO DECIR NADA PERO VAMOS ES QUE ES DE TRAKA ANTONIO!!!'”.