Las discotecas que la empresa Pachá tiene repartidas por todo el territorio español permitirán el acceso gratuito de todas las chicas siempre y cuando éstas se declaren “feministas de la tercera ola”. La iniciativa, de aplicación inmediata, persigue “acercar el ocio nocturno tradicional a un sector de la juventud que nos mira con cierto recelo por culpa de los prejuicios”, según argumenta el grupo en un comunicado.

Las discotecas de la compañía fundada en 1967 por Ricardo Urgell pretenden también “filtrar con mayor precisión el tipo de público que acude a los locales, poniendo restricciones no sólo en la vestimenta sino también en la concepción de la feminidad”.

Pachá insiste en que, para bailar, ligar y disfrutar de los placeres de la noche, no bastará con que las jóvenes afirmen defender esta corriente feminista. “Hemos formado a todos los porteros de nuestras discotecas para que hagan las preguntas pertinentes, por ejemplo, sobre las principales contribuciones de Rebecca Walker o sobre la concepción de la sexualidad del feminismo de la tercera ola, que supone un cambio de paradigma respecto a tesis anteriores. Si quieren copas gratis, deberán explicar también en qué medida el postestructuralismo contribuye a armar teóricamente esta propuesta de activismo”.

“He echado a empujones a pretendidas ciberactivistas que, para conseguir cubatas gratis, iban de feministas pero seguían ancladas en defensas burguesas de la mujer y se creían que les iba a bastar con saberse cuatro letras de The Slits”, admite Juanjo Ramos, uno de los porteros de Pachá Ibiza, culturista, “gamer” y autor de “Women, class, sexual dissent and political culture”.

La nueva oferta de Pachá ha tenido una acogida desigual entre las principales feministas de la noche. “Me parece fatal que estas discotecas defiendan precisamente un movimiento como este, que es pura retórica subjetivista. La bifobia se debe a la heteronorma, que beneficia al patriarcado perpetuando las relaciones de género y el modelo tradicional de familia nuclear, no a un monosexismo, pero intenta convencer de esto al ‘gorila’ de la puerta, me parece imposible y me parece un flaco favor a todas las que estamos luchando para defender nuestros derechos desde una perspectiva contemporánea, así que pagaré mi entrada y a tomar por culo, ya me invitarán a copas dentro”, argumenta una de las feministas contrarias a la cadena de discotecas, a la que considera “cómplice del heteropatriarcado por su defensa acrítica de postulados feministas ya superados”.