El aumento de la esperanza de vida hace que los ancianos españoles dejan el hogar de sus hijos a los 83 años de media, y se sitúan así entre los que más tardan en la UE, cuya media de edad para abandonar el seno familiar son los 79 años, según un informe publicado este lunes por la oficina estadística comunitaria, Eurostat. La situación provoca graves problemas de convivencia entre la tercera edad y su descendencia, que confiaba en poder vivir a solas en el domicilio familiar.

“Es ley de vida: no te vas de casa, te quedas con tus padres, haces tu vida y ellos al final se van y tú te quedas en el piso, pero es que hoy en día se quedan contigo durante años y cada vez tardan más”, lamenta Laura Pérez, de cincuenta años, y cuya madre, de noventa, todavía vive con ella.

“Cuando discutimos le digo, ‘mira a tus amigos, todos se han ido ya, ¿no quieres hacer como ellos? Y claro, a ella le da un poco de vergüenza seguir aquí”, explica.

El caso de Pérez es similar al de miles de familias que, aunque no hicieron un calendario concreto, se imaginaban que, a día de hoy, sus padres ya les habrían abandonado. “La esperanza de vida ahora mismo es insostenible tal y como están las cosas a nivel económico”, lamenta Jaime Chávez, un sevillano que todavía tiene a sus dos padres, que dependen de él para todo, viviendo bajo su techo.

“Están muy mayores, no deberían estar aquí viviendo con nosotros, especialmente porque están en una edad muy difícil en la que no atienden a razones y todo son gritos”, explica.