La Dirección General de Tráfico (DGT) ha presentado esta mañana un paquete de medidas cuyo objetivo principal es “adaptar el reglamento actual de circulación a las costumbres ya consolidadas de los conductores españoles”. La modificación más destacada del reglamento, válida a partir del año que viene, establece que golpear el coche de al lado equivaldrá a poner el intermitente.

“La luz parpadeante tiene efecto nulo, pues nadie usa ya el intermitente y, aunque se use, el resto de conductores actúa como si no lo hubiera visto”, argumenta la entidad. La DGT considera que “el contacto directo con la carrocería del coche de al lado pone al conductor de éste en alerta de forma inmediata” y señala también de manera instantánea la incorporación a otros carriles. “El mejor método para comunicar un cambio de carril es el cambio de carril”, señalan los expertos.

Los agentes de tráfico de la Guardia Civil opinan que la medida es una mera formalidad y que no influirá en nada en la rutina de las carreteras españolas “porque los intermitentes llevaban años en desuso”. En general, se tiende a considerar que las luces de freno, los intermitentes y el piloto de la marcha atrás son “meras florituras” que en unos años ni siquiera serán obligatorias. “Los conductores detienen la marcha atrás cuando oyen un golpe en la parte posterior del vehículo, y en este proceso las indicaciones luminosas no juegan ningún papel”, confirma la DGT.

Las autoescuelas enseñarán también, a partir de 2018, las “maniobras gestuales imprescindibles” para la circulación, como por ejemplo el corte de mangas o el levantamiento del dedo medio. Para los partes no amistosos, será necesario acreditar el dominio de las artes marciales básicas.