Recordando que ella sólo es “una chica rubia” y que por lo tanto “no podía saber absolutamente nada”, Cristina Cifuentes, actual presidenta de la Comunidad de Madrid, se ha defendido después de que la Guardia Civil la haya implicado en la trama Púnica de corrupción, vinculada a casos de financiación irregular del PP.

La Unidad Central Operativa (UCO) subraya, en un informe remitido el pasado uno de marzo al juez Eloy Velasco, que la presidenta regional y líder del PP madrileño intervino en las supuestas “valoraciones arbitrarias” que otorgaron a la empresa Cantoblanco, del empresario Arturo Fernández, la gestión del comedor y cafetería de la Cámara autonómica. “Sólo hay que verme el pelo y la sonrisa para que todo el mundo sepa que todo eso que dicen me resulta muy ajeno y no lo entiendo”, ha declarado Cifuentes ante los periodistas que le han pedido declaraciones sobre la investigación.

“A ver, yo soy la presidenta de las animadoras de la Comunidad de Madrid, ¿no? Yo voy a los sitios y sonrío, yo no hago nada más”, ha declarado la política madrileña, insistiendo en que nunca se ha preocupado de nada que no fueran “cosas de chicas”.

Los periodistas se han interesado por Arturo Fernández, antiguo líder de la patronal madrileña, y que fue adjudicatario de “contratos públicos en los que se han detectado múltiples irregularidades penalmente relevantes”, ante lo que Cifuentes ha contestado intentando pronunciar “adjudicatario” para acabar diciendo “bueno, cosas de hombres que yo no entiendo”. A continuación ha recordado que tuvo un accidente con la motocicleta y que lo pasó muy mal “especialmente por las críticas en Twitter”.

“Ji ji ji”, ha añadido Cifuentes ante las acusaciones.