Ricardo Juárez, de apenas cinco años, lleva desde ayer por la tarde intentando cumplimentar los formularios de la declaración de la Renta de su padre. Una tarea compleja que le ha obligado a quedarse en casa hoy. “No podrá ir al colegio hasta que termine, igual que yo he tenido que dejar mis asuntos a un lado para echarle una mano a él con los deberes de matemáticas”, sentencia su padre, que considera que el crío se lo debe.

“Tiene que aprender que los favores se devuelven, y que un día por ti y otro por mí”, argumenta el padre de Ricardo. “Es una Renta complicada porque tengo dos sociedades y cada una de ellas tributa de una forma distinta, yo me hago un lío”, reconoce.

Si el niño no termina la Renta esta tarde, se le ofrecerá la opción de concertar una cita con Hacienda para que le impartan una clase de refuerzo.