Tras conseguir ser multimillonario, casarse con una modelo, presentar un programa de televisión, ganar las primarias que le convirtieron en candidato republicano, vencer a Hillary Clinton, convertirse en el hombre más poderoso del mundo y hacer estallar la  mayor bomba no nuclear que haya construido jamás el hombre, Donald Trump empieza a entender que no hay nada en el planeta que pueda proporcionarle algún tipo de satisfacción, ni siquiera ser presidente estadounidense. “Esto no me colma”, se ha oído susurrar a Trump en los últimos días, según fuentes internas de la Casa Blanca.

“El presidente sigue oyendo horribles voces torturadas en su cabeza, todo esto (la presidencia) no ha servido para nada, todo ha sido inútil”, confirmaba Sean Spicer, Secretario de Prensa, al hacer balance de los primeros 100 días de la nueva Administración. Ser presidente era la última estrategia de Trump para conseguir algo de paz y silenciar la angustia que golpea su mente pero ahora Trump entiende que nada acallará los gritos que oye constantemente en su cabeza.

“¿Ya está? ¿Esto es todo lo que hay?”, ha susurrado Trump esta mañana a las voces que constantemente le atormentan, según fuentes cercanas al mandatario.

Donald Trump reconocía hace dos días a un entrevistador de Reuters que pensaba que ser presidente “sería más fácil” y le proporcionaría “algo de paz, algo de silencio, una tregua de este tormento vacío que es mi vida”.

“Pensé que… No sé qué esperaba, pero esperaba otra cosa”, declaró el líder.

“Estuvo bien ganar a Hillary”, añadía el político, que sólo encuentra placer en recordar su victoria de hace unos meses.

A última hora, un frustrado y desesperado Trump ha empezado a considerar que quizá Corea del Norte es el fruto de su insatisfacción eterna y puede que le sea posible encontrar algo de bienestar tras resolver ese tema.