Tras besar a más de mil mujeres a lo largo de los últimos tres meses, los responsables de un estudio de la Universidad Complutense de Madrid han podido comprobar que la española, cuando besa, ya no siempre besa de verdad. “Algunas de ellas reaccionan como si no quisieran besarnos, y eso que luego les damos un bocadillo por haber participado en la investigación”, lamenta Ignacio Cardeñas, principal responsable del estudio.

Según el informe presentado esta mañana, las nuevas generaciones de españolas están perdiendo la autenticidad que las distinguía de las mujeres de otros países. Un fenómeno que los expertos atribuyen a la globalización. “Ponen morritos falsos cuando se hacen selfies porque copian a las mujeres extranjeras y eso acaba afectando al beso de toda la vida, el morreo ‘marca España’, que acabará siendo algo artesanal y para nostálgicos”, aventura Cardeñas.

“Si no cambia la tendencia, en 2020 sólo darán picos o besos al aire y pocas sabrán dar besos de verdad porque éstos ya no se verán ni en las películas”, concluye el informe.

Otro dato negativo afecta directamente a las relaciones sexuales: las nuevas generaciones ya no se ponen mirando a Cuenca durante el coito porque muchas de ellas prefieren mirar el móvil.

Los especialistas pudieron certificar, eso sí, que ninguna de las españolas que participó en el estudio es fea por donde mea.