Compartir casa puede ser divertido, gratificante y algo que nos ayude a aprender sobre la convivencia y sobre nosotros mismos. Lo más importante es encontrar a la gente adecuada para vivir esta experiencia. Detallamos a continuación los pasos a seguir para encontrar a los compañeros de piso perfectos.

1. El cartel: El primer paso es crear un cartel atractivo, en el que ofertemos de forma clara la habitación a alquilar y expongamos de manera concisa qué tipo de persona buscamos. Darle al cartel un toque informal puede ayudar a crear sensación de cercanía. Un buen ejemplo de cartel sería este:

“¿Quieres vivir con gente joven y pasarlo bien? ¡Eres el tipo de persona que buscamos y tenemos una habitación para ti! Sólo hace falta que quieras conocernos y que tengas muchas ganas de una convivencia llena de buen rollo. Bueno, también hace falta que nos ingreses el alquiler el día 3 de cada mes, que pagues tu parte de los gastos (en mano mejor, para evitar comisiones), que nos des tres meses de fianza por adelantado, que te pongas tú como titular del contrato del teléfono y el wifi, que busques muebles para la habitación, que está totalmente vacía, y aprovechando que vas a Ikea, que compres una estantería Kallax, que la del salón se ha roto. Ah, y lo más importante, que no traigas jamás a novias, amigos, familiares, compañeros de trabajo o cualquier otra persona que pueda entorpecer y acabar con el buen ambiente que se respira en el piso. ¡Te esperamos!”.

2. Lugar y forma de realizar el casting: El salón de la casa es el sitio perfecto para este tipo de entrevistas. Es el espacio que compartiréis en un futuro y puede ser una buena primera toma de contacto de compatibilidad con el candidato. Sentarle en una silla metálica, iluminarle frontalmente con un potente foco y caminar lentamente alrededor de él dando ligeros toquecitos a su silla con una pequeña fusta puede también ser de gran utilidad para establecer con él una comunicación totalmente sincera. También pueden ayudar comentarios del tipo: “Vaya, vaya, vaya, parece que alguien no nos está contando toda la verdad” o “¿Sabes lo que hacemos con las personas que nos mienten? ¿No? Estoy seguro de que no lo quieres saber…”

3. Preguntas imprescindibles: Estas son las cinco preguntas que todos los expertos recomiendan hacer a los candidatos.

– “¿Eres miembro de alguna organización terrorista? Si la respuesta es sí, ¿tienes intención de inmolarte en este inmueble con nosotros dentro o, por el contrario, puedes asegurarnos que tus actividades armadas se realizarán siempre fuera de casa y sin afectar a nuestra correcta convivencia?”

– “Si te digo que la habitación que has venido a ver, que no llega a los 5 metros cuadrados y no tiene ventana ni ventilación de ningún tipo, cuesta 450 euros y es el mejor precio que puedo ofrecerte, ¿estarías dispuesto a creerme?”

– “¿Sueles husmear en los cajones de la ropa interior de la gente con la que vives? ¿Alguna vez has vendido este tipo de prendas usadas a pervertidos por internet? Si la respuesta es afirmativa y piensas continuar haciéndolo, ¿estarías dispuesto a donar un 30% de tus beneficios al bote común para gastos de agua y electricidad?”

– “¿Tienes por costumbre frotar tus genitales sobre la comida de los demás?”

– “¿Alguna vez has sentido la tentación de votar a Ciudadanos?”

4. Prueba de ADN: Convivir no significa exponerse a riesgos, por eso es importante realizar una exhaustiva prueba de ADN al candidato, para descartar que sea portador de enfermedades contagiosas potencialmente peligrosas para la integridad física del resto de habitantes del inmueble. “¿Y cómo hago yo una prueba de ADN?”, te estarás preguntando. Muy sencillo, sólo tienes que alquilar otra habitación a un genetista médico capacitado para realizarla. Para ello, sigue los tres anteriores pasos hasta encontrar a la persona adecuada.

5. Rito de iniciación: Siguiendo la tradición de las antiguas comunidades humanas, el candidato elegido deberá someterse a un rito de iniciación para demostrar su lealtad al resto de habitantes del piso. El candidato deberá pintarse el cuerpo con sangre de zarigüeya, saltar sobre una hoguera evitando arder en el intento, permitir que se le marque con una yerra al rojo vivo en el pecho y, lo más importante, fregar los platos acumulados en la pila durante mes y medio.

6. Ocultar el cadáver: Vale, a veces los ritos de iniciación pueden salir mal. Que no cunda el pánico. Uno de los aspectos más importantes de la convivencia es compartir los gastos del alquiler, y por mucho que el candidato haya fallecido, nadie tiene por qué enterarse. Recuerda que tienes en tu poder su DNI y su tarjeta de crédito. Lo único que hace falta ahora para esa convivencia llena de buen rollo de la que hablabas en el anuncio es un bidón donde quepa un cuerpo humano y, aproximadamente, unos diez kilos de cal viva.