El célebre cocinero Ferran Adrià se halla incomunicado en su cocina desde hace dos semanas, afectado por una huelga de actores de doblaje, su única vía de comunicación con el resto de los humanos. El catalán no es capaz de relacionarse con nadie de su entorno y se teme por su salud.

“No sabemos qué quiere”, afirma Eugenio Fernández, colaborador del chef. “Grita, hace gestos, llora, pero no sabemos cómo actuar”, añade.

Desde que en 1999 Adrià llevara a cabo su obra más ambiciosa, la desconstrucción de la fonética, se ha visto obligado a ir acompañado siempre de un actor de doblaje que hace inteligibles los sonidos guturales que él emite. Hasta que la situación no se resuelva, Adrià deambula nervioso y balbucea como un loco. Lo confirma Vicente Parreño, propietario de una tienda de artículos de cocina: “Ayer vino y se puso a lamer todas las sartenes”, explica. “Luego, se arrancó un mechón de pelo y se lo comió al grito de ‘Auueaah ahueghe’”, dice.

“En 2017 los actores de doblaje ganan lo mismo por hacer el trabajo que lo que ganaban en 1993. Es una situación bastante límite”, advierte el presidente del sindicato de Artistas de Doblaje de Madrid (ADOMA), Adolfo Moreno. “Y lo de Adrià no se paga con dinero”, agrega.

Ferran Adrià no es el único afectado por esta huelga. El célebre presentador Javier Cárdenas se encuentra en una situación similar. Sin embargo, en su caso, esto ha beneficiado a la audiencia de su programa, que se ha triplicado en los últimos días.