Una pareja de Madrid marca con chinchetas todos los países en los que han discutido. El matrimonio comenzó a discutir en su primera escapada romántica a París hace diez años y no ha dejado de hacerlo desde entonces.

En el mapa, el color de las chinchetas determina la intensidad y duración de la discusión mantenida en cada localidad. “En Italia tenemos una chincheta amarilla porque estuvimos toda una mañana sin hablarnos”, explica ella. “El verde es para riñas sin importancia, el rojo es para los países de los que nos tuvimos que volver antes de tiempo”, añade él, que asegura que guardan una chincheta negra para el país que consiga romper definitivamente su relación.

Miguel y Ana han discutido ya en más de cincuenta países y, gracias a su mapa con chinchetas, recuerdan cada insulto, cada desprecio. “Los vamos marcando para no volver”, se sinceran, “aunque si seguimos discutiendo a este ritmo pronto no nos quedarán países disponibles”, matizan.

A pesar de todo, la pareja reconoce que el país en el que más chinchetas han colocado es España. “Cada vez que volvemos al aeropuerto, Miguel se olvida de dónde dejó el coche”, lamenta Ana. “Bueno, si ella no llamase a su madre nada más pisar suelo nacional para hablarle de nuestras discusiones durante el viaje, quizás yo podría pensar con más claridad“, sentencia Miguel, justo antes de colocar una nueva chincheta en el mapa.