Una explosión de alegría tuvo lugar ayer por la noche en Barcelona cuando unos 2.000 feministas quisieron poner el broche final al Día Internacional de la Mujer en la Fuente de Canaletas.

Muchos de los defensores de la igualdad de género estaban hechos a la idea de que la suya era una misión imposible. Esto no hizo más que multiplicar el júbilo cuando, contra todo pronóstico, la jornada demostró que el esfuerzo colectivo puede dar un vuelco a la situación de desigualdad que las mujeres llevan soportando durante demasiado tiempo. Feministas de toda condición salieron a la calle a celebrar que la lucha sigue más viva que nunca haciendo sonar las bocinas de los coches y entonando cánticos hasta perder la voz.

Aunque se escucharon gritos de euforia por numerosas calles de Barcelona, como era de esperar el lugar donde se concentró la masa feminista fue la famosa fuente de Las Ramblas. Es el lugar donde se celebran las conquistas de las mujeres y anoche la ocasión lo merecía. Había que prolongar la fiesta durante bien entrada la madrugada.

A día de hoy, gracias a la exhibición de ayer, el feminismo aspira a todo.