Tras comprobar que el resto de diputados usaba las palabras “estibador” y “estiba” con total naturalidad y que todos llevan ya muchos días hablando del tema, Mariano Rajoy ha asumido esta mañana que está ya demasiado metido en la crisis de los estibadores como para preguntar ahora qué es lo que son, según ha podido saber la prensa. Pese a todo, el presidente del Gobierno ha intentado aportar su grano de arena al debate sugiriendo “comprar nuevos estibadores si los que tenemos no funcionan”.

“Si se pueden arreglar, los arreglamos, y si hay que cambiarlos por otros que sean más buenos, pues se asume el coste”, ha declarado el presidente esta mañana haciendo esfuerzos por camuflar su ignorancia. El líder popular también ha sugerido “purgarlos” e incluso “engrasarlos”.

“¿Habéis probado a untarlos en aceite a ver si se arreglan?”, ha insistido Rajoy, que no ha entendido por qué todos los grupos se han posicionado en contra de la postura del Partido Popular. Teniendo en cuenta que la crisis de los estibadores lleva meses en el foco de debate, ha dado por sentado que no podía preguntarlo en voz alta y ha intentado descifrar lo que es un estibador mirando las caras de sus compañeros y tratando de deducirlo por el contexto.

“En casa teníamos un estibador y dio muy bien resultado hasta que un día se fundieron los plomos y dejó de funcionar”, ha declarado Rajoy durante su turno de palabra a fin de aportar algo a un debate que, a la postre, ha supuesto el primer varapalo del Gobierno, que no ha logrado convalidar el decreto de los estibadores.

“¿Seguro que lo que falla es el estibador y no la caldera? A veces es la caldera”, ha concluido Rajoy, esperando que la crisis se solucione.

A la salida del Congreso, y tras la derrota del decreto con 142 votos a favor y 175 en contra, Mariano Rajoy ha declarado a la prensa que “el cielo está estibado, ¿quién lo desestibará? El desestibador que lo desestibe, buen desestibador será… Así que… Juan”.

Rajoy espera que la crisis de los estibadores se resuelva pronto sea lo que sea lo que esté pasando con ellos. A última hora, desde Fomento han informado al presidente de que se intentará un acuerdo “in extremis”, término que Rajoy cree que significa “en el circo romano y con leones”.