Las casas en las que vivimos son un reflejo de nosotros mismos y de nuestra forma de ser. Analizamos las personalidades de los inquilinos según el tipo de vivienda que han elegido.

Piso en bloque de viviendas

Eres un tipo normal y sencillo. Te conformaste con un modesto pisito y no aspiras a grandes lujos. Como tú siempre dices: “Teniendo trabajo y esta casa, ¿para qué quiero más?” Si hiciesen el biopic de tu vida, lo tendrían que titular “Coñazo: la película”.

Buhardilla

Bohemio y soñador, nunca te dejaste llevar por las reglas de la sociedad. Decidiste no malgastar tu vida tras las grises paredes de una oficina e intentas vivir de tu talento como músico. Disfrutas viendo los tejados de la ciudad desde la única ventana de la casa mientras tocas rumbitas canallas con la guitarra. Lo malo es que llevas sin poder hacerlo desde el ataque de ciática que te dio por tener que ir a gatas por 15 de los 30 metros cuadrados de la casa, las paredes abuhardilladas es lo que tienen. Ahora estás postrado en la cama, con terribles dolores de espalda y teniendo que hacer pis en una botella. Quizá un trabajo de oficina te hubiese permitido comprar un móvil con el que pedir ayuda a amigos o familiares.

Casa en el campo

Eres un alma libre que no cree en las imposiciones materiales de las grandes urbes. Abandonaste la ciudad en busca de paz y una vida sencilla y cercana a la naturaleza. Sueles decirles a tus amigos que no entiendes cómo pueden seguir llevando una vida urbanita llena de estrés y polución pudiendo optar por la comodidad de la vida en el campo. Para verles en persona tendrías que coger el bus de línea, que pasa sólo dos veces a la semana por el pueblo más cercano, que está a tres cuartos de hora andando, así que se lo sueles decir por teléfono. Eso sí, sólo cuando hay cobertura, que suele ser una vez cada quince días. Le has pintado ojos y boca a una patata de las que cultivas todos los días a las cinco de la mañana y tienes largas conversaciones con ella sobre lo bello que es el tipo de vida que has elegido.

Chalet adosado

Ambicioso y exigente, no te conformas con vivir en cualquier sitio. Todo lo que tienes lo has conseguido gracias a tu esfuerzo. Bueno, y también un poco gracias a los cientos de ancianos a los que añadisteis ciertas cláusulas abusivas en su plan de pensiones. Aunque oficialmente vives en Andorra, en realidad fijaste tu residencia en una de las zonas más exclusivas de la capital. Llevas una relación abierta con tu mujer, aunque ella no lo sabe. Sueles leer las páginas salmón del periódico y con ellas también sueles limpiarte las manchas de sangre tras las cacerías humanas que organizas en la finca adyacente al chalet. Tu piel es de color naranja.

Celda en Alcalá-Meco

Eres el del piso en el bloque de viviendas. La rutina te trastornó e, impulsado por Tyler Durden, tu alter ego valiente y rebelde, decidiste entrar en un club de la lucha. La cosa se os fue de las manos y acabasteis volando edificios por los aires.