Si bien el significado del término ‘feminismo’ está muy extendido, lo cierto es que al profundizar en la corriente de pensamiento es fácil perderse entre multitud de ramificaciones y derivaciones tanto políticas como filosóficas. Aquí resumimos las principales:

Feminismo radical
Considera que los hombres son, por naturaleza, agresivos, guerreros y depredadores y, por tanto, las mujeres deben imitarlos poniéndose barbas postizas y mezclándose entre sus filas durante años para que no sospechen nada y una noche degollarlos a todos cuando se queden dormidos tras beber ron.

Feminismo de primera ola
Es el feminismo centrado en ganar derechos legales básicos como poder pedir el bocadillo Footlong de 30 centímetros de pavo y jamón en Subway sin la tutela del cónyuge masculino y poder votar en elecciones democráticas.

Feminismo de segunda ola
Esta nueva vertiente del feminismo surge tras el feminismo de primera ola pero sin Jennifer. Resultaba más fácil montar un nuevo feminismo sin ella que intentar echarla y seguir aguantando su mierda.

Feminismo negro
Feminismo que se ven obligado a adoptar las mujeres negras tras ser rechazadas por el feminismo blanco. Su mayor reivindicación es igualar sus salarios a los de los hombres negros, que son equivalentes a los de las mujeres blancas.

Feminismo socialista
Susana Díaz.

Feminismo liberal
Albert Rivera con peluca.

Ecofeminismo
Corriente de pensamiento que considera que las mujeres tienen tanto derecho como los hombres a sufrir las nefastas consecuencias globales del calentamiento climático. Defienden que la polución acabará con todo rastro de vida masculina, pero también femenina, en la Tierra.

Feminismo de la diferencia
Es una variante del feminismo radical que permite a las mujeres tomarse un pequeño descanso en su lucha feminista para ver Las chicas Gilmore, hojear la Cosmopolitan o criticar a otras mujeres por cómo visten.

Feminismo considerado
Feminismo que aboga por defender sólo aquellas partes de la lucha feminista que no hieran la autoestima de los hombres.

Feminismo de tercera ola
El tema central del feminismo de tercera ola es tratar de averiguar si el feminismo de tercera ola es realmente una corriente feminista en sí misma o, más bien, una especie de segunda parte del feminismo de segunda ola. Este feminismo basa toda su actividad en establecer comités que auditen a otros comités para, en última instancia, ponerse de acuerdo en la agenda política del feminismo y, en una segunda fase de lucha feminista, organizarse a fin de tener efectos reales en la sociedad. En última instancia, el feminismo de tercera ola reivindica, sobre todo, el feminismo.

Feminismo igualitario
Considera que los hombres y las mujeres son equitativamente inferiores los unos a los otros.

Feminismo de cuarta ola
Feminismo que surge después de que el feminismo se plantee la pregunta “¿Puedo depilarme si me apetece y soy plenamente consciente de que haciéndolo traiciono todos y cada uno de los aspectos centrales de mi lucha? Y, si es así, ¿hasta dónde es legítimo hacerlo?”.

Feminismo de Teresa García Prats
Corriente ideológica del feminismo que apoya las tesis centrales del feminismo clásico y su crítica a la masculinidad excepto en lo que respecta al novio de Teresa García prats, Rubén, que es un chico “muy sensible y no como los demás”. Esta corriente ideológica sólo ha recibido el soporte académico de Teresa García Prats.

Feminismo de quinta ola
Considera que todas las mujeres deberían estar obesas, pues es la única vía para parecer magnates del Ibex y, de este modo, escalar a los altos cargos hasta ahora estaban copados por hombres gordos.

Patriarcado feminista
Esta vertiente del feminismo se considera a sí misma “pragmática” y aboga por un feminismo que esté a cargo de un hombre a fin de que sepa exactamente qué hacer en todo momento, ¿sabes a qué me refiero? Un tipo de feminismo más… más de hacer las cosas sin tanto hablar y hablar y sin dar rodeos, que es como nosotros, los hombres, solemos hacer las cosas. Ya veréis que sí, vosotras dejadnos a nosotros, y decidnos quién os ha molestado y hablamos con él y le dejamos las cosas claras para que no os moleste más. Es que tanto escucharos de fondo me habéis convencido y al final he pensado “eh, vamos a solucionarles este tema nosotros”.