La conocida vidente Yureida ha sido denunciada hoy por Enrique Pérez, un cliente que fue a su consulta de Zaragoza. Al parecer, la médium decidió que la línea de la vida de Pérez era muy larga. Así que, cuando llegó la hora del almuerzo, le dobló un dedo a modo de marca para saber dónde se había quedado y continuar leyendo después.

“El problema es que no aprovechó la articulación y lo dobló partiéndome la falange”, lamenta Pérez, que lleva el dedo medio en cabestrillo. “Yo, que iba por una consulta por un desengaño amoroso, salí de allí con dos corazones rotos”, explica.

Yureida, por su parte, intentó justificar su acción aduciendo que no era una buena mano. “Hay manos que te mantienen en vilo, que no puedes dejar de leer”, dice. “Sin embargo, la del señor Pérez era larga, aburrida y sin un arco dramático potente”, añade.

El cliente asegura que la pitonisa intentó convencerle para que dejara su mano metida en una estantería, entre una novela de Ruiz Zafón y otra de Rosa Montero. “Pretendía que esperara allí de pie, con el dedo como una patata, a saber cuánto tiempo”, se queja. Aunque las pitonisas modernas ya escanean las manos y las leen en el iPad o en un Kindle, Yureida prefiere la textura de la piel en vez de “estos trastos del futuro”.

“Es lo normal en la profesión”, se defiende la mujer. “Tengo una clienta metida en un follón de infidelidades e intrigas que estoy por cortarle la mano y dejarla en la mesilla de noche al lado del vaso con la dentadura”, confiesa.