Un paro en la producción de tinta por parte de los cefalópodos de la marca de impresoras Epson, que reclaman mejoras salariales, ha provocado interrupciones en el suministro de cartuchos de tinta negra que se podrían prolongar a lo largo de toda la semana. Los problemas afectan principalmente a los modelos T0481, T0801 y T29XL, pero se están extendiendo al conjunto del catálogo de recambios.

El hecho de que los calamares produzcan tinta en situaciones de estrés y como mecanismo de defensa dificulta que la empresa se pueda comprometer a mejorar las condiciones de trabajo de estos cefalópodos. “Se quejan del estrés pero sin estrés los niveles de tinta por hora se reducen drásticamente”, comenta un portavoz de la firma japonesa.

Aunque de momento se ha recurrido a sepias y pulpos externos a la plantilla para cubrir la demanda principal, la huelga ya se está notando en toda Europa, donde apenas quedan cartuchos en stock. “Las relaciones entre el sindicato y la dirección se han enturbiado y la negociación hace aguas”, reconocen fuentes de Epson.

“Queremos un compromiso claro por parte de la empresa, sin medias tintas”, exigen los calamares. También critican el intrusismo de los becarios a los que la firma hace sudar tinta para abastecer toda la demanda.

Mañana se reanudarán las conversaciones entre las partes enfrentadas, aunque la directiva de Epson duda que sus empleados den sus tentáculos a torcer.