Un señor empujaba la bicicleta de Miguel Indurain -ganador del Tour de Francia durante cinco años consecutivos y del Giro de Italia en dos ocasiones consecutivas- en todas las competiciones en las que éste participaba. Lo ha revelado esta semana la restauración de una serie de fotografías de la época con alta tecnología de tratamiento de la imagen. Gracias a esto se puede apreciar a un individuo que corre detrás de Indurain ayudándole a superar todas las etapas, especialmente en las cuestas.

Se sospecha que esta persona podría ser el padre del ciclista, aunque este hecho no ha sido confirmado. Indurain no ha querido pronunciarse y no ha desmentido nada, alimentando así la creencia de que el deportista navarro se dopaba con métodos rudimentarios que no incluían sustancias químicas sino personas que mejoraban su rendimiento camufladas entre el tumulto.

Los analistas no descartan tampoco que su bicicleta llevara ruedines. “Aunque las fotos salen movidas, se aprecia un objeto metálico en la rueda trasera que podrían ser los ruedines”, argumentan. Crecen así las sospechas de que el padre de Indurain no sólo empujaba la bici de su hijo sino que, además, éste se servía de unos ruedines porque, probablemente, ni siquiera sabía ir en bicicleta.

“Durante los pelotones se forma un caos que da cierta intimidad a los ciclistas porque, entre la maraña de bicicletas, nadie ve lo que pasa. Algunas fotos hechas desde helicópteros han llegado a mostrar a varios ciclistas haciendo barbacoas en plena competición. Nadie se daba cuenta, se tapaban entre ellos con las bicis”, añaden los especialistas.

En cuanto a Indurain, los expertos son categóricos: “Se trata de acusaciones muy graves pero las imágenes son las que son y este tipo de dopaje no admite demasiadas dudas una vez se restauran las fotografías”, sentencian.