La primera palabra de un niño de dos años ha sido #mamá. El pequeño Journey Castillejos, natural de la Puebla de Sanabria, sorprendió a todos en el día de ayer al pronunciar su primera palabra colocando un hashtag delante para que ésta tuviese más alcance y llegase al mayor número de seguidores posible. Entre ellos a su hermano mayor, de sólo cuatro años, que le retuiteó enseguida.

Los padres están desbordados de felicidad. “Siempre apuntó maneras, se lleva mejor con Siri que con su hermano. Cuando era un bebé ya se reía poniendo cara de emoji”, asegura su padre. “No creo que tarde en empezar a decir LOL”, añade esperanzado.

“Nosotros sólo le dimos el ‘briefing’ de cómo hay que hablar y él se encargó del resto. No necesitó demasiado ‘coaching’”, declara su madre, que considera que “la clave está en el ‘coworking’”.

El caso de Journey Castillejos es parte de una tendencia al alza entre los bebés nacidos a partir de 2010. Muchos de ellos son prescriptores desde la cuna, graban tutoriales en YouTube sobre cómo cambiarse los pañales y, en lugar de llorar, aprenden de los momentos malos y los utilizan para su crecimiento personal y profesional. Suelen ser criaturas que sólo maman de pechos naturales y que sólo comen moras de gominola sin gluten cultivadas en huertos urbanos.