Una sola persona sería la responsable de la revista Science, la publicación semanal en la que se recogen los hallazgos científicos más recientes. Lo que a primera hora de la mañana aparecía como un simple rumor, se ha confirmado en las últimas horas cuando la dirección de la propia revista ha emitido un escueto comunicado reconociendo que “el señor Jeremy Berg, director de Science, el coordinador de redacción, el doctor Franz Rift, y los asesores Rupert Denz, Julia Holmes, Patrick McEnroe y, en realidad, todos y cada uno de los autores de todos los artículos publicados en Science todos estos años son en realidad seudónimos de una misma persona que soy yo, el eminente doctor Hans Rademacher”. La nota termina con una serie de risas maléficas en mayúsculas y una fotografía del autor con un gesto desafiante.

Según explican desde la Universidad de Stanford, “los criterios de selección de artículos en Science siempre han sido muy duros. Se pensaba que sólo unos pocos lograban ser aceptados por la revista. Ahora queda claro que la publicación ni siquiera leía las contribuciones. Todo lo escribía este tal Rademacher y lo firmaba con nombres inventados. No parece que esté bien de la cabeza”.

Así pues, el rigor de todo lo que la publicación ha estado difundiendo desde su fundación “queda en entredicho” y, en adelante, la revista pasará a ser considerada como lo que siempre fue, “un fanzine obra de una mente estrafalaria”.

El escándalo ha obligado a Rademacher a dimitir de todos sus cargos en la revista, que ha quedado en manos de su mascota, un delfín llamado Sibelius.