Bernardo Marín, de Tarragona, ha querido empezar 2017 con buen pie y con el objetivo de parecerse lo más posible a su yo de Instagram. “Quiero ser lo que soy en Internet, no lo que hay antes de poner los filtros”, reconoce este joven con casi cinco mil seguidores en Twitter y treinta y dos mil en Instagram.

Consciente de que es “casi imposible” librarse de interactuar en el plano físico, Marín se ha apuntado a un gimnasio para lograr “esos bíceps que me salen en las fotos si me pongo de determinada manera y juego luego con las luces y las sombras”. Un cuerpo diez disponible sin conexión a internet es su objetivo principal.

“He empezado por la bici estática y va súper dura. Me recuerda a cuando empecé a subir fotos a Instagram con el Adsl de mierda que tenían mis padres. Todo costaba. Ahora es distinto porque tengo fibra, y espero que en la realidad también esté más fibrado y mejore la velocidad de esta puta bici de mierda que va lenta como su puta madre”, exclamaba esta mañana sin dejar de comparar sus brazos con los de su foto de perfil, incapaz de disimular cierta envidia.

Bernardo reconoce que parecerse a su yo de internet le está resultando difícil y que “el cabrón empieza a darme un poco de rabia”. Según él, la versión de sí mismo que circula en la red “no ha tenido que currárselo como estoy haciendo yo ahora, tira de filtros bonitos y no sabe lo jodido que es tener este aspecto en la vida real”. Además, según dice, “noto que me mira con cierto desprecio”.

“Él tendrá los seguidores que quiera pero el día que yo deje de estar allí para servirle como base para sus retoques, él no será nadie”, argumenta. “Que si me da la gana le cierro la cuenta de Instagram”, añade. “Cuando me ponga cachas de verdad y sea como él, no lo necesitaré para nada, estará vendido”, dice el joven.

Al cierre de la edición, Marín y su yo de internet se han enzarzado en una discusión en los comentarios de una fotografía publicada en su cuenta de Instagram. “Aquí yo soy yo y tú eres un yo ‘wanna be’ que se aprovecha de los fans que yo he conseguido por ser quien soy yo aquí”, apuntaba el de la foto, mientras que el Bernardo Marín de la realidad aprovechaba una pausa en el gimnasio para insistir en que “tú fuera de aquí no eres nada más que ceros y unos y todas esas tías que te siguen no podrán tocarte nunca porque no existes”. La discusión ha terminado con el bloqueo de la cuenta y Marín se ha retirado la palabra a sí mismo en las redes sociales “esperando una disculpa”.