Convenciéndose a sí mismo de que, hasta que alguien no le diga algo, no es necesario que vuelva al Parlamento, Mariano Rajoy se ha preguntado esta mañana cuántos días más va a poder alargar el hiato navideño, según han informado fuentes de La Moncloa.

“Si tú no dices nada nadie te va a decir nada porque eres el presidente”, se ha dicho a sí mismo el presidente del Gobierno, que formó su equipo el pasado noviembre y todavía no ha puesto en marcha en engranaje del Ejecutivo debido al puente de diciembre y a las tres semanas de fiestas navideñas.

“Llevamos 25 días, ¿podríamos llegar a 30?”, ha susurrado Rajoy esta mañana.

“El último festivo fue el día seis de enero y hoy es doce, pero como es jueves ya no merece la pena empezar a trabajar a media semana y no creo que nadie diga nada”, se ha dicho Rajoy. Mirando el calendario y buscando algún otro festivo que justifique un puente de un mes, el presidente ve cada vez más factible alargar las vacaciones de Navidad hasta el próximo mes de febrero.

“Nadie te va a decir que empieces a trabajar a mitad de mes porque es absurdo hacer las cosas mal”, se ha dicho Rajoy, dándose ánimos y empezando a hacer planes para llenar su tiempo de ocio.

Según fuentes cercanas a la psique de Mariano Rajoy, éste ha valorado la posibilidad de convocar unas terceras elecciones en septiembre que le permitan disolver las Cortes en marzo y, de este modo, empalmar las vacaciones de Navidad de 2016 con las de 2017. “Y entonces formo Gobierno en abril, justo antes de Semana Santa, y luego ya tal”, se ha dicho el mandatario.

A última hora, las mismas fuentes han informado que Rajoy ha recibido una llamada de Soraya Sáenz de Santamaría y ha tapado el teléfono con un cojín.