El grupo de actores que encarnó a los seres humanoides de tez azulada de la raza na’vi en la película Avatar, estrenada en 2009, lleva semanas presionando a los estudios de Hollywood para que levanten la financiación de “la gran película sobre Los Pitufos”. Hasta que esto no ocurra, seguirán sin trabajo y viviendo exclusivamente de las limosnas de los fans o del apoyo de sus familias.

Sólo uno de ellos tuvo en 2011 la oportunidad de hacer de doble de acción de Squirtle en un episodio de Pokémon, pero no fue más que una aparición puntual.

“Estamos tristes y azules”, lamenta uno de los intérpretes, recordando los buenos tiempos en los que James Cameron los apartó de la indigencia. “Es indignante, te utilizan y luego te dejan tirado”, añade otro actor muy enfadado y que lleva tiempo preparándose el papel de pitufo gruñón “porque de esto se tiene que hacer una película, no sé cómo no se dan cuenta”.

Por el momento, el proyecto está estancado y la industria del entretenimiento parece discriminar al sector de los actores azules por su color de piel. “Creía que estas situaciones habían sido superadas en el siglo XXI pero resulta que no, parece que el color sigue siendo un problema”, asegura el aspirante a pitufo gruñón. “Tendría que engordar varios kilos, pero estoy dispuesto”, promete.

Las quejas de estos intérpretes han llamado la atención del director Ken Loach, que podría interesarse por su historia de cara a un posible drama social. “Hasta que no vea el contrato no me lo creo, bastante chasco fue el documental sobre la etapa azul de Pablo Picasso”, sentencia el posible pitufo gruñón.