Tras absorber en abundancia y prepararse para desovular, las compresas con alas han iniciado su migración a zonas más secas, según miles de testigos que han acudido a ver el espectáculo anual. “Es precioso ver cómo despliegan sus majestuosas alas y vuelan en dirección sur buscando climas desérticos donde secarse”, explica un estudioso de la absorción menstrual femenina armado con unos prismáticos. “Pasan por las nubes como preguntándose a qué huelen”, dice. Se prevé que ahora que ya no están en contacto con la regla, las compresas puedan mantener relaciones sexuales, reproducirse y volver a su hábitat natural en un par de meses.