La fiscalía provincial de Valencia ha pedido tres años de cárcel para V. C., propietario de la mercería Vicente Camuñas, por amenazar a unos periodistas para que no revelaran su nombre. Acto seguido, también ha pedido al juez que les sirva una caña, ya que la vista se ha alargado más de lo esperado.

Aunque la culpabilidad de V. C. parece clara, el magistrado ha cuestionado que la segunda petición, la de la caña, entrara dentro del marco legal. Tras un receso de quince minutos, que la fiscalía ha aprovechado para ir al bar del juzgado, el juez ha pedido que se argumentara la petición de una caña en relación al caso de la mercería Vicente Camuñas, y en concreto, del acusado V. C.

“Llevamos mucho rato hablando”, ha dicho la fiscalía. “La fiscalía considera que una caña sería un detalle, además de los tres años para el acusado”, ha argumentado. En ese momento, el fiscal se ha dirigido al jurado popular y ha pronunciado un emotivo alegato a favor de la caña y la tapita. “¿Acaso nuestros abuelos lucharon en la Guerra Civil para que se nos negara un aperitivo?”, ha preguntado a los afligidos miembros del jurado. “Yo digo no. No en mi nombre”, ha concluido.

Tras deliberar unos minutos, que la fiscalía ha aprovechado para volver al bar, el juez ha comparecido de nuevo para emitir su veredicto: una pena de no menos de dos años y no más de tres para V. C., de la merecería Vicente Camuñas, y una caña de no menos de una Cruzcampo ni más de una artesana para la fiscalía provincial de Valencia. Además, concede el derecho a unas aceitunas siempre y cuando el camarero lo considere apropiado.