Fuentes de confianza de la sede madrileña de la multinacional Jenkins & Co. han asegurado esta mañana que un hombre corpulento que nadie conoce aparece de la nada siempre que alguien deja cualquier tipo de comida para compartir en alguna de las salas de reuniones. “Es asombroso, comentas en voz alta que has dejado unos cruasanes, un bizcocho casero o un paquete de galletas en la cocina de la oficina y a los cinco minutos ves que va por el pasillo masticando”, ha explicado la asistente de marketing Marta López, asegurando que ni ella ni nadie de la planta sabe el nombre, la procedencia o el cargo del hombre gordo.

“No sabemos cómo se entera de que hay algo para picar, si lo huele o si alguien le envía un mail, pero si hay una celebración con cualquier tipo de piscolabis, ahí estará”, explica López. Aparece de la nada y dice “¿Qué se celebra?” y felicita a quien tenga que felicitar, según explica.

La actitud del gordo anónimo es afable y actúa como si conociera a todo el mundo, aunque nadie nunca le ha visto trabajar o sentado en un escritorio de la oficina. Diversos trabajadores de Jenkins & Co. sospechan que el gordo podría no pertenecer a la empresa o incluso “generarse de forma espontánea” cuando hay comida gratis.

“Nadie le ha visto entrar nunca a la cocina, sólo se le ve salir masticando”, insiste López. El hombre suele decir “bueno, va, sólo un poquito” antes de coger cuatro o cinco raciones, por lo que se considera que el gordo de origen desconocido podría estar “perpetuamente a dieta”.

Hasta ahora, nadie se ha atrevido nunca a interrogarle sobre su procedencia.

Al cierre de la edición, las mismas fuentes de Jenkins & Co. han informado de que se ha visto al gordo misterioso saliendo de una sala de reuniones con tres cruasanes pequeños y cinco hojaldres salados. Al acercarse otro trabajador para ver si alguien había dejado una bandeja con pastas, ha comprobado que la sala estaba completamente vacía.