La Asociación de Exhibidores de Cine de España ha confirmado esta tarde el lanzamiento de los nuevos altavoces individuales con ruidos molestos para los espectadores que no coman palomitas durante las proyecciones. Por el mismo precio que un menú normal, se podrá incordiar a los demás con sonidos desagradables que imitan los que hace una persona comiendo palomitas de forma compulsiva sin necesidad de que el cliente ingiera nada.

“Muchos espectadores compraban palomitas aunque no las soportaban. Simplemente, se limitaban a removerlas y a hacer ruidos con la boca para no ser menos. Ahora, podrán centrarse en ver la película tranquilamente porque el altavoz individual ya se encargará de molestar a los demás”, explica un portavoz de Cinesa.

Se espera que el 4% de los espectadores españoles que no hacía ruidos durante las proyecciones se apunte a este nuevo servicio y disfrute así de una experiencia cinematográfica completa. “Si no haces ruidos en el cine, los ruidos de los demás impiden que estés a gusto. La única forma de vivir la experiencia al cien por cien es convertirse en uno más de los espectadores que incordian”, certifican los exhibidores.

En las sesiones infantiles que anden escasas de niños y bebés llorando, los altavoces suplirán esa carencia con grabaciones de criaturas chillando y protestando. Las salas contarán también con ambientadores con olor a pañal sucio para que la proyección no se resienta.

Asimismo, en las próximas semanas los cines empezarán a equipar los asientos libres con maniquíes de calvos de un metro noventa de alto “para evitar que haya butacas sin una cabeza tapando la mitad de la pantalla al que está sentado detrás”.