Con la intención de garantizar que la indemnización del seguro sólo se pide en casos de necesidad, las compañías de seguros han informado esta mañana de que, a partir de ahora, sólo tendrán en cuenta los partes amistosos que estén redactados con la sangre de uno de los implicados en el siniestro, según han informado esta mañana mediante un comunicado.

“Si el parte está redactado con la sangre que brota del cuerpo de uno de los implicados consideraremos que el siniestro puede conllevar algún tipo de indemnización por daños; de lo contrario, los gastos del siniestro deben correr de parte de los implicados”, explica un agente de Mapfre.

“Hasta ahora procesábamos partes de siniestro que nos llegaban por correo ordinario o por vía telemática. A partir de ahora sólo tendremos en cuenta los que arranquemos de las manos de alguna víctima y hayan sido redactados como última voluntad”, añade.

“La normativa es laxa: también consideraremos partes amistosos escritos en el mismo asfalto o arañados con las uñas sobre la carrocería durante los últimos segundos de vida de nuestros clientes”, explica el agente.

Las compañías de asistencia en carretera sólo acudirán a socorrer a aquellos conductores que llamen por teléfono en su último aliento y gritando “Ah, ah, veo una luz, estoy en el kilómetro… ah… ah… no veo nada”.

Las aseguradoras exigen, asimismo, que entre las últimas palabras de los implicados en el accidente haya un “siempre te quise, quiero que lo sepas” dirigido al consejero deñegado de la compañía aseguradora.