Tras el terrible atentado del pasado día 19, en el que un camión irrumpió en el mercadillo de Breitscheidplatz, al oeste de Berlín, los expertos han detectado un preocupante aumento de la “camionofobia” en Europa.

El último informe elaborado por la Comisión Europea apunta a un aumento del 70% del número de delitos de odio contra camiones. Las autoridades comunitarias alertan sobre el peligro de este fenómeno e insisten en la importancia de diferenciar entre los camiones normales que se dedican al transporte legal de mercancías y la minoría fundamentalista de la que provienen los terroristas. Para ello es vital, recalcan, no alimentar ese odio desde las instituciones y los partidos políticos, cuya responsabilidad ante una situación de creciente “camionofobia” entre la ciudadanía es fundamental.

En las calles alemanas se han podido escuchar gritos de “¡Volved a vuestro país, camiones!” dirigidos a algunos camiones que se encontraban de paso y muchos de ellos han amanecido con pintadas y abolladuras en la carrocería.

“No todos los camiones son iguales, la mayoría circulan con respeto y se integran entre el tráfico”, insistía hoy un transportista italiano. “Si los camiones no respetan nuestro modo de vida, tendrán que irse por donde vinieron”, protestaba una berlinesa exaltada y muy preocupada por la creciente presencia de camiones extranjeros en suelo alemán. Muchos camiones desisten de parar en ciertas estaciones de servicio en las que reciben miradas de reprobación y desprecio.

El portavoz de la Asociación de Transportistas de España, un camión Iveco Eurocargo de 2005, ha emitido esta mañana un comunicado lamentando el “desconocimiento” del mundo del camión y la “incitación al odio” de los impulsores de estos mensajes, delito que, recordó, está tipificado en el artículo 510 del Código Penal.