Clavándole al niño Jesús un pincho blanco y largo de su estructura, el belén proyectado por el célebre arquitecto Santiago Calatrava se ha desplomado dos días después de su inauguración, atrapando entre las ruinas a varias figuritas y acabando con la vida del hijo de Dios. Al parecer, las innovadoras columnas de gelatina, pese a ser muy vistosas, no han soportado el peso de la construcción.

El Belén, de formas fastuosas y con muchos detalles blancos y dorados, se ha desmoronado de madrugada. Sólo han quedado en pie las construcciones de alrededor, como el pozo y los árboles de plástico.

Los bomberos han podido salvar la bóveda de uralita que simbolizaba la esperanza del pueblo ante la llegada del Salvador, así como el velcro que la sujetaba y que era una alegoría de la incertidumbre de una sociedad corrupta que adoraba a falsos ídolos. El portal de Belén estaba presupuestado en 100 millones de euros aunque finalmente el coste ascendió a 178 millones.

Al cierre de la edición, fuentes cercanas al portal de Belén han informado de que el puente del río, también diseñado por el arquitecto, se ha desplomado sobre el río de papel de plata arrastrando y ahogando al rey Baltasar.