Dos flamantes piedras muy grandes y pesadas pueden verse desde de hoy mismo en el Museo de la Ciencia de Bilbao. Es la última adquisición que se añade a esta galería, que pretende acercar al visitante a las últimas tecnologías de la región.

Se trata de sendos ejemplares de pedrusco vulgaris, ambos de grandes dimensiones, que fueron hallados en libertad, en un monte cercano. Gorka Zabaleta, director del museo, relata que fue él mismo el que los encontró. “Estaba cogiendo troncos con mis manos desnudas y de repente los vi allí, majestuosos. Tras golpearlos con otras dos rocas para comprobar su autenticidad, los llevé al museo para su catalogación”, explica.

Las piedras se encuentran ya en la sala principal del museo, junto a otros 467 ejemplares hallados también en la zona. La audioguía las describe pormenorizadamente con gritos y sonidos guturales, incitando al espectador a levantarlas y arrojarlas lo más lejos posible. “El objetivo es acercar al visitante a la tecnología para que pueda verla, tocarla, entenderla y levantarla a peso”, apunta Zabaleta.

“Guijarro” y “Pedrolo”, que es como han sido bautizados simpáticamente por los bilbaínos, forman parte de la exposición “Piedras de la hostia”, que repasa la historia de las rocas más grandes jamás levantadas por los vascos. Se trata de una de las exhibiciones más populares en Bilbao, gracias en parte a su interactividad, que permite a los más pequeños levantar los ejemplares y entender de este modo la tecnología vasca de una manera lúdica.