Un estudio realizado a más de 200 árboles de Navidad ha demostrado que los ejemplares de más de cincuenta años sufren una progresiva flacidez en sus bolas. El director de esta investigación, el botánico Giorgio Cimbrelle, explica que es un proceso normal y que únicamente conlleva problemas estéticos.

“Todos queremos un árbol con unas bolas firmes, estéticamente bonitas”, dice. “Sin embargo, el paso del tiempo es inexorable. Tarde o temprano, las bolas van cediendo a la fuerza de la gravedad, se separan del tronco y provocan este efecto de globos desinflados”, asegura. Pero aparte de recordarnos que el árbol vivió momentos mejores, sus funciones navideñas pueden seguir intactas veinte o treinta años más, certifican los expertos.

Las bolas de Navidad tienen la función de mantener una temperatura adecuada del árbol, pero en caso de una excesiva elongación del tejido navideño pueden causar molestias si se utilizan macetas muy ajustadas. Además, recuerda Cimbrelle, “las bolas de la parte izquierda del tronco suelen ser ligeramente mayores, por lo que los efectos del paso del tiempo podrían ser más evidentes”.

Existen diversas técnicas simples para tratar este fenómeno. La más sencilla consiste en mojar el árbol con agua helada. De este modo, las bolas se contraen inmediatamente. Aunque sus efectos son breves, los expertos coinciden en que pueden solucionar un contratiempo puntual, como una foto de felicitación navideña.

El otro método implica una pequeña intervención en las bolas mediante la cual se elimina el exceso de revestimiento, en lo que se conoce como “lifting navideño”. No implica ningún riesgo para el árbol y cada vez es más popular entre la población. En 2009, el actor George Clooney admitió en una entrevista que había optado por este método para seguir teniendo un lustroso árbol de Navidad.