Una de las dudas más frecuentes a la que nos enfrentamos al alquilar una casa es si nuestro casero siente por nosotros algo especial. Te presentamos los diez síntomas más habituales de que el dueño del piso en el que vives quiere de ti algo más que el alquiler.

1. Te citó para firmar el contrato en el SPA “Love fusion VIP”: Esto, sumado a que contrató a un acordeonista para que os tocase baladas francesas y que corrió durante diez minutos al lado del autobús con el que volviste a casa, pueden ser indicadores claros de que siente algo por ti.

2. Las facturas del alquiler vienen firmadas con un beso: Y perfumadas. En ocasiones ha incluido en el sobre una cinta con un “varios” casero en el que nunca faltan los temas “El alma al aire” de Alejandro Sanz y “I know you want me” de Pitbull.

3. En el contrato se refiere a ti como “el monísimo arrendatario” o “bollito”: De hecho, le pediste que corrigiese el primer borrador, en el que te llamaba “AILF: Arrendatario I’d Like To Fuck”.

4. Incluyó la sospechosa cláusula “se prohíbe la entrada al inmueble de toda novia, ex novia, amiga, prima o persona que, potencialmente, pudiese comenzar una relación afectiva con el inquilino”: Asimismo, añadió otra en la que se leía “El 14 de Febrero, coincidiendo con San Valentín, el propietario realizará una revisión a fondo de la casa y de lo que no es la casa”. Lo peor es que la cumplió.

5. En su Facebook pone que mantiene una relación contigo: Él insiste en que sólo se refiere a vuestra relación contractual, pero no ha sabido explicar por qué en su salvapantallas apareces tú enmarcado dentro de un corazón.

6. Se refiere a las mensualidades como “vuestro aniversario” y el día 2 de cada mes recibes un ramo de rosas anónimo y la visita de la tuna, que te ronda bajo la ventana hasta las tres de la mañana.

7. Insiste en que puedes pagar mediante transferencia bancaria o mediante cenas a la luz de las velas: Esas son las dos opciones que te ofreció cuando le dejaste claro que te negabas a la primera que propuso: pagar en carnes.

8. Ha pedido al portero que haga de celestino: Ahora, cada vez que llegas al portal, te hace comentarios del tipo: “Anda, que si tuviese yo un casero como el tuyo, iba a seguir con mi mujer…”

9. Duerme contigo: Desde un principio te pareció raro que fuese una de las normas para alquilar el piso, pero lo achacaste a que cada casero tiene sus propias manías. No haberte negado en su momento hace que todas las noches durmáis en la postura de la cucharita mientras te susurra poemas de Bécquer al oído.

10. Cuando por fin decidiste dejar el piso, te dijo que hicieseis el típico plan de “fianza manta”: Te devolvió la fianza, sí, pero sentados en su sillón, tapados con una manta y viendo “Love Actually”.