Ruidos raros, movimientos extraños, cosas que desaparecen… Pensarás que tu casa está poseída por un fantasma. Pero igual es tu hijo, que aún no se ha independizado. Diez pistas te ayudarán a determinar a cuál de los dos fenómenos incontrolables te enfrentas.

1. Desaparece comida de la nevera: Los fantasmas no tienen necesidades fisiológicas. No comen, no ensucian el baño. Los adolescentes de treinta o cuarenta años que siguen viviendo con sus padres son más propensos a saquear el frigorífico.

2. Se oyen gemidos a las nueve de la mañana: A esa hora tu hijo estaría durmiendo a pierna suelta. Sin duda, estamos hablando de un espectro del Más Allá.

3. Se oyen gemidos a las dos de la mañana: Tu hijo está gastando tu tarifa de datos viendo vídeos en YouPorn.

4. Los muebles cambian de sitio sin que tú los muevas: Si el sofá está más cerca de la tele y encima de la mesita hay un mando de la Play, se trata de tu hijo. Si el armario se ha desplazado varios metros, tiene que ser una fuerza sobrenatural porque tu hijo es incapaz de realizar tamaño esfuerzo.

5. Se oye música como de otro mundo que sale de las paredes: Si se trata de gemidos del averno, gritos en latín y atmósferas musicales tenebrosas, estás ante un joven de 30 años que sigue fiel al Death Metal.

6. La cama se deshace sola, con las sábanas por el suelo: Pensarás que es el fantasma, que ha tomado prestadas las sábanas. Lo más probable, sin embargo, es que tu hijo siga durmiendo en tu casa.

7. Aparecen inscripciones en latín en las paredes: Tu hijo suspendió latín, sería incapaz de escribir eso. Pero, un momento: ¿Estás seguro de que es latín? ¿No será el castellano de tu hijo repleto de faltas de ortografía?

8. Desaparece dinero en efectivo: Tiene que ser un fantasma porque un hijo adulto de más de treinta años no caería tan bajo.

9. Hay una chica misteriosa en el pasillo: ¿La chica de la curva? ¿Un espectro de una chica asesinada en el siglo XIX que vaga sin rumbo? Más bien la chica completamente borracha que se trajo tu hijo a casa de la discoteca y que ahora no recuerda nada de lo ocurrido.

10. Se oye una voz llorosa que habla de una tal Juana, o Valeria, y de la renovación del Partido Socialista: Si tu hijo no es Pedro Sánchez, entonces convives con el fantasma de Pedro Sánchez.